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Publicación de lanzamiento: El amor y el coraje por Dios

Publicación de lanzamiento: El amor y el coraje por Dios

Artículos | abril 19, 2026
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El 15 de noviembre de 1652, la Venerable Madre María de Jesús de Agreda -comúnmente llamada Sor María de Agreda- le escribió una carta a Su Alteza Real el Rey Felipe IV de España, en la cual esbozó lo siguiente: “Dios ama el gran coraje porque el gran coraje logra grandes cosas, y las grandes cosas que produce el hombre en su estado de debilidad son una prueba de la ayuda del Todopoderoso. Por eso, deseo a Vuestra Majestad un gran coraje, porque necesita reparar las desgracias de su pueblo. Por eso, que Vuestra Majestad se arme de fuerza, y la fuerza más eficaz es la que Dios da con gracia, y Él no se la negará a Vuestra Majestad si, al pedirla, expresa su dolor por el pasado y su esperanza por el futuro”. Aquí se puede entrever la necesidad del coraje por Dios. Este coraje parte específicamente desde el amor que se tiene a Dios. Nadie lucha por lo que no ama. Este vínculo entre el amor y el coraje por Dios solo puede conducir a una cosa: La Contra-Revolución.

Lo que motiva a un alma para dejar su pasado con el fin de levantar la espada por la causa divina de la Contra-Revolución siempre debe partir desde estas bases previamente mencionadas. Vemos que Nuestro Señor Jesucristo hizo justo eso en todo momento. Su amor infinito al Padre aunado con su coraje totalmente desprovisto de respetos humanos, cobardías, medias tintas, buscar la aceptación de las autoridades, nada de esto hizo el Divino Salvador. Contemplamos en los guerreros más espléndidos de la Cristiandad -productos de la majestuosidad de la Iglesia Católica- estupendos testimonios de bravura y gallardía. No solo debemos enfocarnos en aquellos que dieron su vida por Cristo, que es indudablemente el testimonio supremo, sino poner el ojo en los que vivieron situaciones posibles de vivir en nuestra propia carne. No todos vamos a obtener la gracia del martirio, lo cual no quiere decir que no vayamos a dar un testimonio de fe. 

Vivir la marginación social por mantener la verdad, escuchar los murmullos inquisidores de los Revolucionarios, tener que abandonar ambientes contaminados, estas son cosas que vivieron los santos que en cierta forma tuvieron que llevar la cruz del martirio incruento. En particular en estos tiempos donde el mundo moderno está sustancialmente fundamentado por la piedra angular de la Revolución, los abanderados de la Contra-Revolución están llamados a ser más resistentes a las tentaciones de la embestida previamente mencionada. Son tan sutiles las tentaciones para llevar a la capitulación que se camuflan bajo abrazos de un amigo, visitas de personas en un tiempo estimadas por uno, preguntas abiertas llenas de falacias, falta de formación más profunda, escuchar imprudentemente a los tibios, incluso las palabras pintadas de dulzura pero en el fondo objetivo que llevan error. 

Acción concreta

Es agobiante, es desgastante, es duro sufrir por amor a la Contra-Revolución. Es aplicar las imperantes palabras de Cristo Jesús donde explicó la manera de ser discipulo de Él. Esto consiste en dejar todo y tomar la Cruz. Esta Cruz se manifiesta de diversas formas como ha sido explicado previamente. Por medio de la acción concreta y puntual, uno levanta este yugo y lo pone sobre su hombro para ir en pos de aquel que nos guía hacía el Monte Calvario para alcanzar la salvación. 

Es por este motivo que este sitio ha sido fundado. Es por esta causa de origen divino que se ha formado este refugio donde pueda florecer la Contra-Revolución. Es por amor a Dios y el coraje cimentado en el celo apostólico, ambos generando esta iniciativa, para poder tener un espacio desvinculado de agendas sujetas a intereses superiores de las autoridades viciadas de corrientes revolucionarias. 

Con el ánimo de restaurar todas las cosas en Cristo, como bien procuró hacer el santo papa San Pío X, este enclave de resguardo pretende sostener de manera inquebrantable la doctrina perenne del Cuerpo Místico de Nuestro Señor Jesucristo. Transmitir la verdad sin el más mínimo tapujo, disimulo, encubrimiento, parábola o mecanismo pretendido para diluir el mensaje. En un tiempo donde se tiene una preocupación monomaníaca por la forma del mensaje, aquí ponemos el énfasis en el fondo de los asuntos claves. 

Resuena la fuerte advertencia de San Bernardo de Claraval cuando dijo: “Sí, el Dios vivo me ha encargado deciros que castigará a todos los que no le defiendan de sus enemigos. ¡Todos entonces a las armas! Que una ira santa os anime al combate, y que estas palabras del Profeta resuenen en todo el mundo: ¡Maldito el que no ensangrente su espada!”. No queremos caer en semejante condena que hoy pasa al escenario público como un acto prudente cuando se evita decir las cosas como son. En este refugio de la causa Católica, por medio de las herramientas adecuadas, deseamos siempre transmitir la verdad para defender lo que hoy en día se ha dejado de lado por preferir los intereses del mundo.

El amor y el coraje han engendrado esta iniciativa que la ponemos a los píes de María Santísima para que Ella lo presente ante su Hijo Divino, el Buen Pastor. Nos encomendamos a sus oraciones y les deseamos un gran provecho de este apostolado. 

¡Viva Cristo Rey!

Beato Marco d’Aviano, ruega por nosotros

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